Sí, sí, como lo oyen. Bobby Kotick, el CEO de Activision y el empresario más polémico del sector, se ha quedado, una vez más, más ancho que largo en una conferencia auspiciada por Merril Lynch y el Bank of America. Ya sabemos, por volumen de negocio, que el cine, entendido por la exhibición en salas, es la única industria cultural que aún supera los ingresos de los videojuegos. Y también sabemos que salvo contadísimas excepciones, y Prince of Persia podría ser una, las películas basadas en juegos acostumbran a ser un fracaso.
Kotick tiene la solución, "unir las cinemáticas ingame de nuestros juegos para crear una película de una hora y media y distribuirla y venderla a través de las consolas". Si lo miramos fríamente, Kotick tiene parte de razón: las cinemáticas de los dos StarCraft son para quitarse el sombrero, Rockstar también acostumbra a hacer un buen trabajo cuando se trata de contar la historia a través del motor gráfico del juego y hasta John Hillcoat, director de The Road, hizo un corto basado en el mundo de Red Dead Redemption utilizando el propio juego.
Aunque Kotick, hombre de ideas ligeramente descabelladas, se pasa de frenada cuando asegura que podría vender el contenido por "unos 20 o 30 dólares", lo que le llevaría a conseguir "la mayor taquilla de un estreno de la historia". No acaba ahí la cosa, ya que el CEO de Activision da por hecho que "en los próximos cinco años" veremos algún movimiento por el estilo y asegura que un elevado porcentaje de los que lo vean desde las televisiones de casa "repetirían en el cine".
Dejando de lado la posibilidad real de producir y vender un producto de este tipo... ¿Hasta que punto son factibles las palabras de Kotick?¿Pagarían "de 20 a 30 dólares", o un poco menos en euros, por un contenido de este tipo?¿Llegarían a repetir visita en el cine? Salvo por las cifras que maneja el mandamás norteamericano, no me parece tan descabellado.